Aquí estamos de nuevo perdiendo nuestro tiempo escribiendo frente a un monitor un artículo que probablemente nadie va a leer porque a nadie le importa un comino lo que suceda en mi cabeza... y en caso de que les interese, no os preocupéis, no pasa mucho... de hecho nos encontramos en un estado letárgico en el que las ideas fluyen como las oraciones en el Ulises...
OK...
Trataremos de darle orden a las ideas y hablemos de algo un poco interesante, o mejor dicho, algo que en este instante pasa por mi cabeza... Las fotografías...
¿A quién se le ocurrió atrapar un instante en el celuloide? No tengo ni la menor idea... pero si de algo estoy seguro eso es de que me fastidian las fotografías. Tal vez porque me recuerdan lo poco fotogénico que soy, o tal vez porque cuando el tiempo pasa y miro aquellas fotos del pasado recuerdo mi yo de aquel entonces. No estoy seguro, pero últimamente he descubierto que no son las fotografías en sí las que me fastidian sino más bien las personas que tienden a fotografiarse a cada instante...
Ver a todas esas chiquillas que posan frente a sus celulares y se visten superfashion para subir las imagenes a sus metroflogs me revuelve el estómago (a menos que la modelo esté muy bien), y es que cuando veo esas fotografías me doy cuenta de que la mayoría de las personas tratan de atrapar una esencia de sí mismos que no es... Siempre tratan de atrapar el mejor instante de sus apariencias pero en la realidad son otros seres. Y aunque por un instante captan la mejor apariencia de sí mismos, al mirar la fotografía se elogian y suelen decir "que bien salí en esta foto" lo cual demuestra que en aquella foto no son ellos porque de lo contrario dirían "esta foto me demuestra tal y como soy"... Tal vez por ello detesto las fotos, porque cuando me las toman y las veo, en ellas veo a alguien que no soy yo, a alguien que me mira desde muy lejos, cuyo rostro no reconozco, pero sólo cuando veo la mirada de aquel sujeto descubro que soy yo, y es entonces cuando aparto la foto para decir: "No me gusta como salí" lo que quiere decir que en verdad el que me mira desde el otro lado del celuloide soy yo que me intimido a mí mismo atrapado en un instante... Será que no me gusta verme tan distante, será que no me gusta verme tan cercano, el caso es que ni los espejos me atraen... No porque le tema a verme a mí mismo pues las introspecciones no me molesta, sino que cuando la gente pasa más tiempo viéndose al espejo, pasa menos tiempo viéndose a sí mismo en la oscuridad...
Por desgracia la mayoría de las personas que conozco, de aquellas que pasan largo tiempo mirándose a sí mismos en fotografías o espejos, son las que menos se conocen a sí mismos, porque sólo reconocen la imagen exterior de sí, y no la que realmente importa... Muchas de esas personas cuando sienten miedo no saben a qué le temen, o cuando sienten odio, tampoco saben por qué... Por ello me miro al espejo sólo cuando lo creo necesario y el resto de las horas lo dedico a contemplar la sombra que se esconden en mi mente...
En fin... Odio las fotografías en donde la gente se retrata a sí mismos, pero adoro cuando alguien atrapa un instante. No un instante como esos en los que alguien dice: "A ver, ahora una foto donde salgamos todos" o esos donde dicen: "Nos podrías tomar una foto?". Sino más bien aquellas fotos que capturan el instante en movimiento en donde se atrapa el vuelo de un ave, o la sonrisa de una chica dejando de lado su cuerpo, o aquellas fotos que a mi amiga Lore le tomaron en Vallarta cuando estaba sentada en la playa mirando al mar sin que se diera cuenta que desde atrás Caro la fotografíaba a escondidas... A veces las mejores fotos son aquellas que la gente borra porque todo salió borroso y no se ve nada, porque esas fotos lograron atrapar un instante que no reconocemos el cual podría ser recordado... Como sea, lo más probable es que esas fotos barridas no valgan la pena porque no todos los instantes son para eternizarse porque su belleza radica en la fugacidad de su existencia... ñañañañaña
OK...
Trataremos de darle orden a las ideas y hablemos de algo un poco interesante, o mejor dicho, algo que en este instante pasa por mi cabeza... Las fotografías...
¿A quién se le ocurrió atrapar un instante en el celuloide? No tengo ni la menor idea... pero si de algo estoy seguro eso es de que me fastidian las fotografías. Tal vez porque me recuerdan lo poco fotogénico que soy, o tal vez porque cuando el tiempo pasa y miro aquellas fotos del pasado recuerdo mi yo de aquel entonces. No estoy seguro, pero últimamente he descubierto que no son las fotografías en sí las que me fastidian sino más bien las personas que tienden a fotografiarse a cada instante...
Ver a todas esas chiquillas que posan frente a sus celulares y se visten superfashion para subir las imagenes a sus metroflogs me revuelve el estómago (a menos que la modelo esté muy bien), y es que cuando veo esas fotografías me doy cuenta de que la mayoría de las personas tratan de atrapar una esencia de sí mismos que no es... Siempre tratan de atrapar el mejor instante de sus apariencias pero en la realidad son otros seres. Y aunque por un instante captan la mejor apariencia de sí mismos, al mirar la fotografía se elogian y suelen decir "que bien salí en esta foto" lo cual demuestra que en aquella foto no son ellos porque de lo contrario dirían "esta foto me demuestra tal y como soy"... Tal vez por ello detesto las fotos, porque cuando me las toman y las veo, en ellas veo a alguien que no soy yo, a alguien que me mira desde muy lejos, cuyo rostro no reconozco, pero sólo cuando veo la mirada de aquel sujeto descubro que soy yo, y es entonces cuando aparto la foto para decir: "No me gusta como salí" lo que quiere decir que en verdad el que me mira desde el otro lado del celuloide soy yo que me intimido a mí mismo atrapado en un instante... Será que no me gusta verme tan distante, será que no me gusta verme tan cercano, el caso es que ni los espejos me atraen... No porque le tema a verme a mí mismo pues las introspecciones no me molesta, sino que cuando la gente pasa más tiempo viéndose al espejo, pasa menos tiempo viéndose a sí mismo en la oscuridad...
Por desgracia la mayoría de las personas que conozco, de aquellas que pasan largo tiempo mirándose a sí mismos en fotografías o espejos, son las que menos se conocen a sí mismos, porque sólo reconocen la imagen exterior de sí, y no la que realmente importa... Muchas de esas personas cuando sienten miedo no saben a qué le temen, o cuando sienten odio, tampoco saben por qué... Por ello me miro al espejo sólo cuando lo creo necesario y el resto de las horas lo dedico a contemplar la sombra que se esconden en mi mente...
En fin... Odio las fotografías en donde la gente se retrata a sí mismos, pero adoro cuando alguien atrapa un instante. No un instante como esos en los que alguien dice: "A ver, ahora una foto donde salgamos todos" o esos donde dicen: "Nos podrías tomar una foto?". Sino más bien aquellas fotos que capturan el instante en movimiento en donde se atrapa el vuelo de un ave, o la sonrisa de una chica dejando de lado su cuerpo, o aquellas fotos que a mi amiga Lore le tomaron en Vallarta cuando estaba sentada en la playa mirando al mar sin que se diera cuenta que desde atrás Caro la fotografíaba a escondidas... A veces las mejores fotos son aquellas que la gente borra porque todo salió borroso y no se ve nada, porque esas fotos lograron atrapar un instante que no reconocemos el cual podría ser recordado... Como sea, lo más probable es que esas fotos barridas no valgan la pena porque no todos los instantes son para eternizarse porque su belleza radica en la fugacidad de su existencia... ñañañañaña

