3/6/09

Año 1... Número 7


Un pedazo de tela… Me olvidé de arrastrar los zapatos al caminar y ahora que corro sin detenerme me encuentro cansado. Las manchas grises se esfumaron y el instante se perdió. El dolor de las rodillas cesó hace un siglo y en verdad lo lamento. Hilos entretejidos… Las suelas se desgastaron y ya no me importa más. Me sentaré a descansar y veré cómo continúan con su turba sin parar. A fin de cuentas jamás me simpatizó su manera de hablar. Gorgojos y cacareos. Un pañuelo que limpia gotas… Aquí abajo del árbol las manchas grises regresan y ya no recuerdo por qué me detuve. Pero ya no importa. Todo es tranquilidad y el ruido de la tarde en la azotea se perdió con la música de mi cabeza. Gotas de sudor… Déjalos que corran, que tropiecen, que se revienten. Que se partan la cara y que lloren. Déjalos que sufran porque ya no me importan. Que se arrastren e imploren. Pero que me dejen descansar mientras veo cómo mi ojo en este segundo fue efímero. De tanto caminar…Y mis dedos se abren lentos. El viento sopla cálido. Mi espalda se contrae y de nuevo ya no escucho aquel chillido desde atrás. Que se joda el universo. Que se joda. Ya no aguanto más. Pero el silencio no lo soporto. Y regreso a caminar…

A caminar sobre el mar.