
Finalmente, después de casi cinco años de largo trabajo, contando la planificación, el bocetaje, porque claro, yo bocetéo imágenes; he terminado de escribir el borrador de mi primera novela. Finalmente puedo decir que en verdad puedo terminar mis historias pues en cuanto a novelas se trata, o mis relatos, jajaja que no sean cuentos cortos, nunca antes había logrado terminar una en su totalidad a excepción de cuando era niño y terminé mi primera historieta de Gamna… Sí, desde aquel entonces estaba en proceso de creación de aquel extraño mundo en el que ahora habito más tiempo que en cualquier otro. Jajaja En fin, no puedo explicar realmente el placer que siento en este momento pero debo admitir que estoy muy orgulloso de mí. Jajaja Porque honestamente es una historia muy larga. En serio, muy larga. Digo, para ser la primera que termino. Y si bien aun me falta pasar por el proceso de corrección y la imposible tarea de publicarla algún día, pues bien puedo decir que ya he logrado lo más difícil, o mejor dicho, aquello en donde la mayoría de los escritores aficionados se quedan, en el intento de terminar sus textos. Jajaja
Ahora sí puedo festejar todo lo que se me antoje. Es más, casi podría decir que ya puedo morir en paz. Pero no. Jajaja Porque aunque si bien esta historia queda concluida, aun faltan muchos cabos que atar porque desde ahorita confieso para que quede registrado el dato, que esta novela no es más que una parte de la historia de Raym que será contada después en la ya tan eterna novela de K que aun no me atrevo a escribir; misma en la que gran parte de los actos de estos personajes llega a repercutir de manera un tanto directa. Aunque sus actos no serán los únicos porque en esta novela de Daimén sólo esbozo algunos eslabones con el resto de las historias de el Legendarium de “K”.
Aun quedan muchas cosas por decir y escribir, pero estoy muy contento de finalmente haber terminado esta novela. Y en serio, bien valió la pena no haber entregado tantas tareas, y no haber asistido a tantas reuniones, o desvelarse tantas horas, por haberle dedicado todo ese tiempo a esta novela. Y honestamente sí dan ganas de seguir escribiendo. El placer de terminar una novela es demasiado grande que hasta el momento podría decir que este instante es uno de los más importantes de mi vida.
Sólo debo agregar que escribir Vinitya Est al final de una novela es una de los momentos más gratos que puedan existir y que por nada del mundo dejaré de hacer esto que tantas emociones extrañas me ha traído.
La Espada de Daimén está terminada. Ahora realmente puedo sentir lo que Kryp sintió al terminar de forjar a tan gran espada. El sentimiento es abrumador.
Remys
Febrero 27 del 2009


